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viernes, 28 de diciembre de 2012

cuento real

   Paseando por el rio vi que se acercaba un casi abuelo,serio y sin dientes.Parecía yo en el futuro.Como tenía pinta de locuaz y viperino intenté huir pero me llamó con grandes voces:
-Eh, eh, ninguna prisa,el reloj da risa. Quiero contarte una historia.
   Yo no estaba para historias pero oigámosle,me dije, quizá algo diga algo.
- Hacíamos una pareja estupenda,continuó,a los cuatro años me dijo que tenía algo sucio el cuello de la camisa.Me fui,sin más,sin mirar atrás.En silencio,pero mosqueao.
   Será memo el tío,pensé,porque mira que hay que ser memo.
   Pero él continuó con voz atronadora :
-Aprende de mis desventuras,joven.Heme aquí,mísero y trabajando de ventrilocuo.Teme sólo a ti mismo.Mira al yo,lo que hizo por el cuello de una camisa e imagina qué haría si le tocaran los
   Dejé al viejo loco con la palabra en la boca y me adentré en lo que parecía un largo silencio.No sabía qué hacer.No lo sabía, todavía